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Escape Room 'Hotel Overlook' de Maximum Escape Barcelona - Bruc 9 en Barcelona

Hotel Overlook

Escape Room

Hotel Overlook en Maximum Escape Barcelona - Bruc 9

Valoraciones

5 valoraciones
General
4.90 en valoración general de media en base a 5 valoraciones
Dificultad
3.30 en dificultad de media en base a 5 valoraciones
Ambientación
5.00 en ambientación de media en base a 5 valoraciones
Jugadores
3–5
Precio
90–120 €
Duración
75 min.

Disponible en:

Reservar

Un día os encontrasteis con esta oferta de trabajo en el periódico:

“Buscamos un equipo de conserjes para el hotel Overlook para la estación de invierno. Ofrecemos salarios muy competitivos y alojamiento completo. Todos los aplicantes deben tener buena salud mental y estar informados de los peligros psíquicos que acompañan a largos periodos de aislamiento.”

Tú y tu equipo habéis aceptado el trabajo, conduciendo hasta el hotel Overlook para cuidar de él. Parece ser un trabajo sencillo, ademas de bien pagado. Estais todos muy felices de poder tener completo acceso a un resort por varios meses, con nadie que os supervise. Debería ser la oportunidad perfecta para relajaros y desconectar de todo. Incluso os alegrais de ver que no hay cobertura en las montañas que rodean el recinto.

Sin embargo, desde el momento que cruzais el umbral de la entrada al Overlook, os sentís inquietos, como si os estuviesen observando. Los dueños del hotel parecen ser amables, pero al mismo tiempo se apresuran mucho en explicaros los protocolos de limpieza y mantenimiento, y en daros las llaves cuanto antes. Parece que esten escondiendo algo de vosotros y sus ojos se desvían de los vuestros cada vez que haceis una pregunta relacionada con el pasado del hotel.

Justo al cerrarse las puertas y quedaros solos en los pasillos laberínticos, os preguntáis si quizás hubiese sido una buena idea investigar el pasado del Overlook...

Comentarios 2

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  • Juego Base

    Ambientación y actuación del GM genial. Dificultad media, pero que aumenta por los momentos de tensión. En general un Escape room muy bueno muy bien ambientado y con buenos "puzzles". Importante si vais a ir llevad a alguien que pueda pasar por un agujero estrecho.
  • Daniel Espinosa

    Tras la asombrosa recepción (la teatralización desde el primer segundo es digna de mención) en la que la vertiente burocrática no repercute apenas en la inmersión (la rúbrica de rigor se implementa cual formalización de contrato laboral), la velada transcurre como si de un largometraje se tratase; no sólo los efectos visuales (apariciones e impactos) lucen a una calidad asombrosa sino que los sonoros también cumplen con creces con su cometido, por lo que omitiendo ciertos desperfectos materiales (el paulatino uso de los objetos implica que así sea cuando se interactúa tanto con ellos) la aventura es apasionante. La principal dificultad reside en mantener la calma cuando el cerebro ordena lo contrario ante la presión psicológica al que es sometido (los enigmas no requieren demasiadas dotes detectivescas para resolverlos pero sí concentración), primando los mecanismos electrónicos en detrimento de los candados (de hecho no hay ninguno clásico); las pruebas no son intuitivas (el espacio es tan amplio que se barajan múltiples opciones obviamente erróneas) pero el estrecho seguimiento del "game master" facilita una continuación fluida e inteligente, mediando cuando es necesario tras consentir un tiempo prudencial de meditación. La luz tenue contribuye a que la atmósfera cobre tintes épicos en no pocos momentos (la etapa final es gloriosa), recreándose escenas míticas con soberano acierto, siendo el principal artífice de ello un elenco de actores que denota un don interpretativo a la altura de las circunstancias (saciará las expectativas del más exigente); determinada bifurcación podría aprovecharse más en cuanto a sobresaltos pero justifica la rejugabilidad para vivir al completo la propuesta, exprimiéndose la inmensa mayoría de situaciones al máximo sin descuidar la coherencia global con cohesión y rigurosidad por doquier. El frenético ritmo que impera bebe de un guión que se postula como un sentido tributo fílmico (sino el homenaje lúdico por excelencia) disfrazado de experiencia sensorial, pues la mejor definición sería esa en lugar de escape room (precisamente los retos planteados son los que menos congratulan por la dinámica elegida); valga añadir que en ciertos compases es inestimable poseer una mínima agilidad física para superar los desafíos, pero en absoluto es exagerada e incrementa infinitamente la sensación de pertenencia que se ansía hasta tornarse homérica, logrando seguramente que el respetable no la olvide jamás. El reto asumido por parte de "Maximum Escape" (compañía que siempre ha destacado por la autenticidad de los decorados e implicación de sus trabajadores) es descomunal, pues adaptar un clásico del celuloide como "El resplandor" al formato del escapismo se antoja de antemano algo quimérico; sin embargo, la valía (e imaginación) de los responsables ha dado como resultado un trabajo notable, con constantes referencias a la película de Stanley Kubrick (o a la novela de Stephen King) para que tanto seguidores como desconocedores de ella se mimeticen con la historia que subjetivamente protagonizarán, restando únicamente resta añadir que nadie dude en reservar su habitación en tan peculiar hotel porque lo pasará terroríficamente bien revelando los oscuros secretos que albergan sus estancias e inquilinos. Daniel Espinosa "Cementerio de Noticias" (www.cementeriodenoticias.es.tl)